Iglesia Adventista del Séptimo Día

Iglesia Adventista Nueva Jerusalen Los adventistas del séptimo día, con casi 18 millones de miembros (datos hasta el 2013) es una iglesia Cristiana organizada en 1863 en los Estados Unidos. Creen en la Biblia como la revelación literal de Dios para nuestros días.

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Promesas bíblicas

Dios siempre cumple sus promesas. “No me olvidaré de mi pacto, ni me retractaré de lo que he prometido” (Salmo 89:34).

Las promesas de Dios son sí y amen. “Porque todas las promesas de Dios son en él ‘sí’, y en él ‘Amén’, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Corintios 1:20).

Navegar las promesas de Dios

Las promesas de Dios nunca fallan

Ninguna de las promesas de Dios en la Biblia falla jamás. “Ninguna de las promesas que el Señor nuestro Dios les hizo ha quedado sin cumplirse” (Josué 23:14).

Dios promete la vida eterna

Tenemos la promesa de la vida eterna. La Biblia dice, “Y ésta es la promesa que él nos hizo: la vida eterna” (1 Juan 2:25).

Dios ha prometido la salvación para nuestros niños. “Pero yo defenderé tu pleito y salvaré a tus hijos” (Isaías 49:25).

Dios puede hacer lo imposible. “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Lucas 18:27).


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Dios promete un nuevo corazón y perdón

Dios nos ha prometido un nuevo corazón y nuevos deseos. La Biblia dice, “Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible” (Ezequiel 36:26, RVC).

Dios nos ha prometido el perdón. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1 John 1:9).

Dios nos promete que nuestros pecados serán quitados y alejados de nosotros. “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmo 103:12).

Dios nos promete que nuestros pecados serán enterrados en las profundidades del mar. “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades y echará a lo profundo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:19).

Las promesas de Dios incluyen el don del Espíritu Santo

Dios nos ha prometido el fruto del Espíritu. La Biblia dice, “Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).

Se nos promete el Espíritu Santo. “Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!” (Lucas 11:13, RVC).

El Espíritu Santo te guiará y te mostrará la verdad. “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que habrán de venir” (Juan 16:13, RVC).

Las promesas de Dios sobre el dinero, las finanzas, la prosperidad y el empleo

No te faltará nada de lo que necesitas. “Ustedes, sus fieles, teman al Señor, pues a quienes le temen nunca les falta nada. Los cachorros del león chillan de hambre, pero los que buscan al Señor lo tienen todo (Salmo 34:9-10, RVC).

Dios se ocupará de tus necesidades diarias. “Por lo tanto, no se preocupen ni se pregunten ‘¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?’ Porque la gente anda tras todo esto, pero su Padre celestial sabe que ustedes tienen necesidad de todas estas cosas. Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Así que, no se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. ¡Ya bastante tiene cada día con su propio mal! (Mateo 6:31-34).

Mientras meditas en la palabra de Dios, tu vida prosperará. “Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

Pon a prueba el Señor; experimenta cómo te bendecirá más de lo que jamás podrías esperar o imaginar. “Entreguen completos los diezmos en mi tesorería, y habrá alimento en mi templo. Con esto pueden ponerme a prueba: verán si no les abro las ventanas de los cielos y derramo sobre ustedes abundantes bendiciones. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos. Además, reprenderé a esos insectos que todo lo devoran, para que no destruyan los productos de la tierra, ni dejen sin uvas sus viñedos. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos” (Malaquías 3:10-11).

Dios promete suplir todas nuestras necesidades

Todas nuestras necesidades serán suplidas. “Así que mi Dios suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19, RVC).

Dios nos dio lo mejor que tenía al darnos su único Hijo. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32).

Dios no retiene nada que sea para tu bien o tu beneficio. “Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad” (Salmo 84:11).

Promesas bíblicas para la sanación

Dios nos promete la salud si le escuchamos y le obedecemos. “Les dijo: ‘Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de sus ojos, das oído a sus mandamientos y guardas todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo soy Jehová, tu sanador’” (Éxodo 15:26).

Dios nos sana y nos perdona. “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus maldades, el que sana todas tus dolencias” (Salmo 103:2-3).

La Biblia promete sabiduría y guía

La sabiduría es una de las promesas de Dios. La Biblia dice, “Si alguno de ustedes requiere de sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios se la da a todos en abundancia y sin hacer ningún reproche” (Santiago 1:5, RVC).

Dios nos da la sabiduría y nos guía. “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8.)

No dependes de ti mismo para obtener la sabiduría. “Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él hará derechas tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión, sino teme a Jehová y apártate del mal” (Prov. 3:5-7).

Dios promete guiarte en su camino. "Entonces tus oídos oirán a tus espaldas estas palabras: '¡Este es el camino; anden por él, ya sea que vayan a la derecha o a la izquierda!'” (Isaías 30:21).

Las promesas de Dios para los niños, la familia y el matrimonio

Dios salvará a tus hijos. La Biblia dice, “Pero yo defenderé tu pleito y salvaré a tus hijos” (Isaías 49:25).

Los niños son una bendición de Dios. “Los hijos son un regalo del Señor; los frutos del vientre son nuestra recompensa. Los hijos que nos nacen en nuestra juventud son como flechas en manos de un guerrero. ¡Dichoso aquél que llena su aljaba con muchas de estas flechas! No tendrá de qué avergonzarse cuando se defienda ante sus enemigos” (Salmo 127:3-5, RVC).

Dios quiere que los cónyuges se beneficien mutuamente del matrimonio. “El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido” (1 Corintio 7:3, RVA).

Jesús dio todo por su iglesia; nosotros debemos hacer lo mismo. “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla. Él la purificó en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, santa e intachable, sin mancha ni arruga ni nada semejante. Así también los esposos deben amar a sus esposas como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa, se ama a sí mismo. Nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como lo hace Cristo con la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán un solo ser. Grande es este misterio; pero yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo; y ustedes, las esposas, honren a sus esposos” (Efesios 25:33).

Las promesas de Dios sobre la paz

Dios nos ha prometido paz. La Biblia dice, “Tú guardas en completa paz a quien siempre piensa en ti y pone en ti su confianza” (Isaías 26:3, RVC).

No necesitas preocuparte. “No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6, RVC).

La Biblia promete paz si vivimos de acuerdo con sus principios. “Los que aman tu ley viven en completa paz, porque saben que no tropezarán” (Salmo 119:165, RVC).

Dios promete ayuda para vencer la tentación

Dios nos ha prometido victoria sobre las tentaciones. La Biblia dice, “A ustedes no les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean sometidos a una prueba más allá de lo que puedan resistir, sino que junto con la prueba les dará la salida, para que puedan sobrellevarla” (1 Corintios 10:13, RVC).

Dios promete que el diablo huirá si nos sometemos a Él y nos acercamos a Él. “Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense las manos, pecadores! Y ustedes, los pusilánimes, ¡purifiquen su corazón! ¡Lloren, aflíjanse, hagan lamentos! ¡Conviertan su risa en llanto, y su alegría en tristeza! ¡Humíllense ante el Señor, y él los exaltará!” (Santiago 4:7-10, RVC).

Jesús promete ayudarnos en las tentaciones. “Puesto que él mismo sufrió la tentación, es poderoso para ayudar a los que son tentados” (Hebreos 2:18, RVC).

Dios nos promete liberación y protección

Dios promete protección del daño y del peligro. La Biblia dice, “El Señor te cubrirá con sus plumas, y vivirás seguro debajo de sus alas. ¡Su verdad es un escudo protector! No tendrás temor de los terrores nocturnos, ni de las flechas lanzadas de día; no temerás a la peste que ronda en la oscuridad, ni a la mortandad que destruye a pleno sol” (Salmo 91:4-6, RVC).

Las promesas de Dios brindan seguridad. “Fuerte torre es el nombre de Jehová; a ella corre el justo y se siente seguro” (Proverbios 18:10).

Dios camina con nosotros en nuestras tribulaciones. “Cuando ando en medio de la angustia, tú me vivificas; contra la ira de mis enemigos extiendes tu mano y me salva tu diestra” (Salmo 138:7).

Las promesas de Dios sobre el miedo

Dios ha prometido liberarte del miedo. La Biblia dice, “Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores” (Salmo 34:4).

No tenemos por qué tener miedo ni sentir temor. “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo” (Juan 14:27, RVC).

El miedo disipa a través del amor de Dios. “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero.” (1 Juan 4:18-19).

Dios nos promete la segunda venida y la resurrección

La Biblia promete que los muertos volverán a vivir. La Biblia dice, “No se asombren de esto: Vendrá el tiempo cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28-29).

Dios promete que los muertos resucitarán. “Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron, sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que aún vivamos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes, para recibir en el aire al Señor, y así estaremos con el Señor siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:15-18, RVC).

Las promesas de Dios explican el fin del sufrimiento y el dolor

Dios ha prometido el fin de la muerte, el dolor y el sufrimiento. La Biblia dice, “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).

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